Adicción es una palabra usada por muchas persona, sin embargo en la mayoría de las ocasiones el adicto procura ser discreto, el punto crucial de toda adicción es el deseo de escapar de la sensación de incomodidad; es la incapacidad de sobreponerse al sentir que algo falta. Y a decir verdad lo que falta es conocer y experimentar Amor.

Lo que mantiene a una persona como adicta a algo, es la idea de buscar la felicidad afuera de ella, en cosas externas, las cuales lo hacen al menos pasajeramente y aparentan llenar esos vacíos y sentimientos de profunda soledad. Tiendes a buscar cosas para sentirte completo y al hacerlo, comienzas a caer en la espiral descendente como remolino de la adicción.

Casi siempre una adicción nada tiene que ver con debilidad o fuerza de voluntad, se relaciona más directamente con un hueco espiritual o vacío existencial. Cuando esto sucede, el adicto aprecia una luz en su laberinto y comienza a cambiar su percepción, de tal modo que comienza a experimentar paz y unión, donde antes experimentaba conflicto.

Cuando la persona comienza a responsabilizar a otros de su desdicha, es momento de reflexionar profundamente y analizar la propia responsabilidad de los pensamientos que están moldeando su vida, porque son precisamente éstos los que llevan al dolor y por tanto, más tarde a la adicción. Razón por la cual es indispensable sanar los pensamientos.

Lo que sucede con los humanos cuando consideran que han hecho algo equivocado es que tienden a sentir culpa, esto les atrapa en un tiempo pasado y se sienten incapaces de enfrentar el presente, menos aún el futuro. En la medida que la culpa aumenta, comienzan a creer que son malos y por tanto invade un temor a ser castigados, creyendo que no merecen el amor. Todo ello produce un caos emocional que les deja a la deriva de la desesperanza y soledad, temor y; finalmente a veces no se encuentra mejor salida.

El miedo hace que no se pueda ver dentro de si mismo y comienza una búsqueda a fuera de felicidad fingida, deseando encontrarla en los demás o en las actividades. La adicción denota una búsqueda exterior de la paz de espíritu que es felicidad, surge con mayor precisión la idea de ser inadecuado como se es y entra la necesidad de tener algo más, algo que provenga del afuera para estar completo; es cuando El Gran Oponente (EGO) empuja hacia la adicción. La verdad es que sólo la mente puede crear temor, sin embargo el ser humano es muy dado a considerar que la situación, no los pensamientos, determinan la experiencia que se tiene.

Cuando la persona se percibe a sí misma como separada y sola, puede seguir el camino de la adicción en su búsqueda de obtener lo que le falta; porque la adicción se origina al pensar que no se está completo. Es probable que tengas creencias sobre ti mismo que te evitan experimentar paz espiritual, pero recuerda que cualquier idea imperdonable o sentencia sobre ti mismo, aleja al amor; recuerda que cada pensamiento negativo sobre ti mismo, crea una imagen obscura de ti mismo y te cierra el camino hacia el amor ¿o acaso alguna vez has juzgado a alguien y le has amado al mismo tiempo?

Considera que lo opuesto al juicio es la aceptación y el perdón. Permítete dar cuenta que eres un ser completo, encuentra en el fondo de tu corazón la perfección de ti mismo; abre tu corazón al amor y libera las expectativas de ti y las que otros tienen sobre ti; así como lo que tú esperabas de los demás. Y considera que todos pueden cometer el error de buscar fuera de si mismos la paz y la felicidad, no pasa nada, sólo re-ubica tu atención y tus juicios, si constantemente te comparas con otros, no permites que te libere el amor.

Guarda silencio y ve hacia lo profundo de tu ser, encuentra un recuerdo del amor, busca en tus memorias, encontrarás algún momento y al habitar dentro de ti, reubica su lugar, porque la paz está donde está el amor; una vez que aprecies el amor dentro de ti, comenzarás a percibirlo a tu alrededor. Y suelta el pasado, deja de temer al futuro, porque tu mente está en ninguna parte, lo único que tienes es hoy.